No voy escribir ni de mi, ni de vos,
ni de un nosotros que no existe,
voy a escribir lo que me haces sentir
lo que me haces pensar
lo que me haces volar.
Cuando pienso en lo que hablamos
mi cabeza se confunde
y quiero dibujar mucho,
quiero hablarte tanto,
quiero viajar.
Siempre que hablamos te veo con un fondo de colores,
como esta imagen que esta aquí abajo:
Y ahora necesito tanto tiempo para mi, necesito tanto tiempo para vos; necesito cosas, momentos, de esos que no tienen explicación alguna,
simplemente tiempo,
aunque el tiempo no es nada, y sea una sensación,
la sensación que tengo es que no hay tiempo,
también puede ser que mi percepción sobre todo sea errónea,
o este bien, y yo también (al fin) me sienta bien,
mejor.
A veces me pregunto cómo sería si nunca hubiera venido a la ciudad de la furia,
si nunca hubiera salido de ese lugar,
tan mío, tan propio.
Me lastimé tanto, me dolía tanto,
que por tanto dolor ya no sentía ninguna sensación.
Aire.
Tiempo.
Te miro y mis ojos se transforman en girasoles,
vos solo queres olerme todo el tiempo,
y comerme los pétalos y las semillas,
me siento tan enamorada de vos,
aunque no sé lo que es el amor.
Me siento en un tsunami constantem
y puf y paf;
me siento como si estuviera en el mar,
tranquila,
flotando a la deriva,
siguiendo la corriente,
con una paz interior profunda,
el sol cálido rozándome la piel, la carne,
sintiendo la respiración pacífica
Me pierdo y vos me encontras.
Me miras el alma,
me siento tan desnuda con tus ojos observándome,
tan galáctica que no lo puedo creer.
Tocas mis astros, tocas el Neptuno de mi ser,
soy tan verde y vos tan violeta.
Tengo tanto miedo de que mi planta carnívora se muera,
ayúdame,
enséñame a vivir como vos.